Enrique Lihn: Poesía de paso / Edición argentina

La reedición en Buenos Aires de Poesía de paso, de Enrique Lihn, por la editorial Nebliplateada (2022), implica poner en un nuevo diálogo a esta obra clásica de la poesía escrita en castellano con los lectores/lectoras actuales. Para la ocasión, el escritor y profesor Ariel Schettini analiza en el prólogo las circunstancias de la obra y la importancia que esta tuvo para su autor. Lo reproducimos completo y agregamos poemas del libro.



El Viaje Sentimental de Enrique Lihn

Por Ariel Schettini

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Aunque es el segundo de sus libros de poemas, la colección de poemas de Poesía de Paso, de Enrique Lihn (1966) es una obra inaugural en muchos sentidos. Aquí comienza la larga serie de poemas dedicados a fijar de manera más o menos crítica, el viaje o el testimonio de un tiempo y un espacio que se van, temas que exploró hasta su muerte. La excusa, en este caso, es el viaje inicial a Europa que hace Lihn durante el año 65, que logró llevar a cabo gracias a una beca de la UNESCO para estudiar museología en varias ciudades. Durante el viaje, Lihn tomó notas, algunas de las cuales fueron publicadas, como pequeñas viñetas, “Recortes de un viaje a Europa” (“Desorientación- ¿Es otra ciudad? ¿Es la misma que se continúa en esas lomas del fondo?…”); y esta colección de poemas en la que se unen sus experiencias museológicas, un episodio sentimental y la confrontación con la política chilena, fungen como el verdadero diario de viaje del autor.

Pero Lihn ya había demostrado interés en el diálogo entre las artes visuales y el lenguaje desde el comienzo de su carrera. De hecho, su vocación juvenil y adolescente estaba dirigida al dibujo y la pintura y entre sus primeras obras se encuentra la monumental Quebrantahuesos, una revista mural de 1952 realizada en conjunto con sus amigos y cómplices Nicanor Parra, Alejandro Jodorowsky, que instalaron en las calles del centro de Santiago de Chile. En ella, se trabajaba con el collage de palabras recortadas de todos los medios para generar una nueva noticia, a modo de “bando poético” callejero que generaba titulares absurdos, ridículos, desopilantes. Un material no sólo intere­sante, también reflexivo sobre los usos sociales de la poesía. El material era lúdico, divertido, pero también, como fue luego la obra diversa de los tres, colmado de destellos filosóficos como, por ejemplo: “Urgente: por SUICIDIO vendovendo nube perfumada.” “SENADOR está en serios aprietos, será vendido a trabajadores de la PAMPA” o “BUENA INVERSIÓN Alfombra Mágica VENDO al contado CON POCO RECORRIDO”. Es decir, se exploraba con los límites visuales, semánticos y sociales del lenguaje usando al mismo tiempo recursos del romanticismo (el chiste) y de la vanguardia (el collage) para lograr que las resonancias de la yuxtaposición de elementos provocara la reflexión sobre los sentidos de lenguaje, sus usos, sus posibilidades crea­tivas. Mediante técnicas del arte visual se iba a la búsqueda de un “sinsentido” de las palabras que las llevara más allá de la referencia, de la realidad y de la mímesis. El vínculo creativo con el dibujo y la ilustración continuó durante toda la vida de Lihn, pero sin dudas la literatura fue ocupando un espacio cada vez más decisivo. Y ello, sin dudas, porque también crecía en él su voluntad de articular la rela­ción entre su obra artística y su militancia política, qué pasó por las ya clásicas etapas por las que pasa el intelectual latinoamericano (convicción, mili­tancia, desilusión, ironía o desconfianza), aunque sea con un orden específico en cada caso. En el de Lihn, se trata de una experiencia de la que pudo dar testimonio, porque no sólo era militante activo del Frente de Acción Popular que terminaría llevando al poder a Salvador Allende en 1970 y luego a la sangrienta deposición de 1973, sino que este mismo libro le valió el premio Casa de Las Américas, en 1966, lo que le permitió vivir en La Habana, hasta 1969, donde tuvo una experiencia directa de la Revolución, de la que daría cuenta, que trata de ser ecuánime aunque no evita exponer el desencanto, en su libro siguiente, La musiquilla de las pobres esferas (1969).

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Poesía de Paso es un libro en el que se trazan líneas como hilos que pueden seguirse en el poema y que dibujan el mismo laberinto en el que se cruzan, se conectan y se desatan. Uno de ellos es el recorrido por las ciudades de Europa, algunas nombradas (Bruselas, Roma, Ginebra, París), otras apenas aludidas, que básica­mente son el escenario para el encuentro de Lihn con el arte y sus museos: “Ciudades son imágenes”. Y también son excusa para su propia producción y su diálogo con el arte de Europa, con el que ya había tenido un contacto de estudio académico: “En el gran mundo como en una jaula / Afino un instrumento peligroso”. Si es peligroso el diálogo entre el poeta y el arte es porque desata una serie de recuerdos con respecto a su propia experiencia latinoamericana de esas obras distantes. Tiempo después, al reflexionar sobre el libro, en el diálogo con su amigo Pedro Lastra, lo dice: “… sugiere el extrañamiento a la vez que la familiaridad de un poeta hispanoamericano con lo desconocido, entra­ñable europeo. (…) En un caso, la memoria produce la infancia; en el otro, la percepción de Europa produce una memoria de la misma. Europa es como una memoria objetiva o materializada”.

Es decir, se instala al poeta en un diálogo con el arte europeo, pero también con una percepción latinoamericana de ese mismo arte, que duplican la percepción porque conecta el viaje por las ciudades como un debate consigo mismo. Cada obra es al mismo tiempo experiencia y reminiscencia de lo que fue aprender las reglas del arte y de la cultura. Cada ciudad, entonces, se vuelve un concepto que encierra otros artistas y sus conceptos, etc… “¿Dónde está lo real? No hiere preguntarlo ni importa que uno sepa de / Memoria / Las exactas respuestas del maestro…” se pregunta cuando mira la nieve de una obra de Brueghel, en un museo de una ciudad nevada, como en un bucle barroco.

En la confrontación de arte y poesía, se construye, entonces, una voz crítica y muy compleja. La écfrasis de la poesía, es decir la forma del discurso que habla sobre el arte, también se pregunta si no es una narración lo que le dio origen a la obra del museo. Entonces, el Coliseo Romano se vuelve un monstruo agobiado por el peso de la historia, y los cisnes de un parque (la figura por antonomasia del modernismo latinoamericano) debaten su lugar entre la especie animal y el lenguaje poético que los nombra. Es decir, toda la historia de Europa y su arte, la expresión de esa historia, se convierten en materiales que hablan con el poeta y su propio bagaje. Hablando del mismo Lihn dijo Héctor Libertella: “Autofagia de lectura omnívora que se produce al trizar elementos de una tradición culta (la belle époque parisina) para reconciliarlos y mostrar así, un tipo de artesanía acostumbrada a revolver indiferente en los escritos de cualquier época y lugar”. Y aún se entregan algunas claves con las que se piensa críticamente la relación entre arte y lenguaje. Estamos en el momento en el que los intelectuales latinoamericanos vuelven su mirada a, entre otros temas, el psicoanálisis, como instru­mento de lectura de la cultura. Dice en el poema “Freud”: “La verdad, todo el mundo lo confirma, / Antes que nadie, sus impugnadores; / Esas máscaras hablan por sí solas…”.

El libro contiene en su estructura la posibilidad de pensarlo como una serie de tarjetas postales. Dos caras de una misma experiencia: de un lado una imagen que se reconoce, con cierta objetividad hablando de un paisaje común, familiar, social; del otro, la experiencia íntima, personal o confesional que involucra a los hablantes solamente. Entrelazada a esta serie de poemas sobre ciudades y experiencia estética, Poesía de Paso contiene también los poemas del final de un vínculo amoroso, con Nathalie, que le permite no solamente hablar del amor fugaz del viaje (“Estuvimos a punto de ejecutar un trabajo perfecto”) sino de un topos clásico de la literatura que es el refugio en la literatura que permite el final de un amor (“Eres perfectamente monstruosa en tu silencio…”). Y aún se habla de la posibilidad de que el amor construya memorias del futuro. Como en el poema “La despedida” que comienza con los amantes actuando un cuento de O’Henry, La habi­tación amueblada, que relata un desencuentro fatal; y le da lugar a Lihn para aventurar una historia imposible pero que el poema puede imaginar, como una cápsula enviada al futuro: “Si nada de esto ocurrió, querida, demás está decir que lo tomarás  / Tranquilamente, / Digo mejor: metafísicamente…”.

Un aparte es necesario para hablar del poema “La derrota”. Se trata de un largo poema épico en el que se trata de explicar el lugar de necesidad del Frente de Acción Popular, liderado por Salvador Allende que, aun cuando perdió en las elecciones del 52, del 58, y del 64, era para Lihn un camino indudablemente cierto para la construcción de una patria justa. Para ello narra de manera poética y a los saltos, el destino épico de ese “pueblo subdesa­rrollado”, su camino histórico como colonia espa­ñola, poblaciones originarias, inmigrantes, con la presión incesante de la CIA, contra el triunfo del comunismo en Chile (“…de los sesenta mil agentes de la FBI y de la CIA, solo uno que otro ha / Mostrado la hilacha / En su intento por trepar a los carros alegóricos…”) y que son los que verdaderamente cantaban victoria. Poema visionario de la tragedia que sobrevendrá en Chile, como resultado del colo­nialismo norteamericano, mientras se pregunta por cuál será el lugar y la responsabilidad de los inte­lectuales latinoamericanos, en la historia. Y para ello no tuvo una respuesta unilateral, sino una que fue cambiando, transformándose y pensando momentos muy diversos y complejos de la historia en América Latina.

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En un apéndice del libro, bajo el título Otros poemas, Lihn puso, como marca final, el poema “Monólogo del poeta con su muerte”. La poesía, ahora pensada como la expresión de un cuerpo enfermo, se confronta con el sistema de los cuidados hospitalarios, pero también con un grupo de emociones (el miedo, el humor…) que desatan la memoria. Todas las imágenes del poema convergen en un recuerdo infantil. La madre le cuenta cuentos fantásticos, es decir, le da al mismo tiempo, el lenguaje para expresar y el veneno para contar la muerte. Y en el medio de ese sueño y memoria, aparece el niño que juega con los otros a la mancha y es el que lleva el estigma: “…toda suave lectura, / Vuelve para aventar del patio los recuerdos / Turbulentos, que gritan: ¡El muerto, el muerto, el /…”. Poema que prefigura la obra final de Enrique Lihn, en la que narró, con poemas, hasta el último instante, la experiencia de la agonía, que fue publicada póstumamente. Diario de muerte (1989) es el libro que parece usar este poema ante­rior como cuaderno de instrucciones, o como guía de viajero para el recorrido final. Como si pudiera, en el mismo gesto, negar y aceptar el final; como si comprendiera, como en este libro, que el viaje sola­mente existe en el mismo instante en el que se le dan palabras y se deshace en la mano que envía el saludo desde ese acá que está lejos, en más allá.


De Poesía de paso

Market place

Cirios inmensos para siempre encendidos,
surtidores de piedra, torres de esta ciudad
en la que, para siempre, estoy de paso
como la muerte misma: poeta y extranjero;
maravilloso barco de piedra en que atalayan
los reyes y las gárgolas mi oscura inexistencia.
Los viejos tejedores de Europa todos juntos
beben, cantan y bailan sólo para sí mismos.
La noche, únicamente, no cambia de lugar,
en el barco lo saben los vigías nocturnos
de rostros mutilados. Ni aun la piedra escapa
-igual en todas partes- al paso de la noche.


Genève

La luz desplaza, cumple un arcoíris
que se dispersa sobre el lago Léman
y, más allá, se me asimila al cielo.
Árbol del agua en que la luz florece,
limpio trabajo de una fuente: el chorro
que, ociosamente, ajusta los espacios
en el centro de un mar en miniatura.
Genève, la primavera tiene un nombre
que una bella mujer compartiría.
La soledad no duele… convalece
por unas horas que el reloj le cede.
Alguien canta en el lago; pasa el mundo
Circundado de mágicas montañas
y niños suizos de la mano. Es tiempo
de observar a los cisnes.



Links

Más información sobre Enrique Lihn. En Fundación Enrique Lihn
Más textos del autor en op.cit. «Poetas voladores de luces»
Reseña. En Otra Parte, por R.A. Cuello