Hernán Sagristá / Inéditos 2024

UN RE DÍA*
-me muero-

Inéditos

Perrunos

Un señor hojea el diario
en un banco de plaza
con esa aristocracia
que tienen algunos linyeras
me llama la atención
dos bultos a su lado
afino la vista
dos pequeños perros de goma
Pluto y Benji
por decir parecidos
entreviendo mi indiscreción
asoma pícaro por encima del diario
yo también tengo mis perros
nos reímos
¡Buen día!
¡Buen día!
encaramos la vuelta con Lando
ya es mediodía
la mañana cerradita
con moño de regalo.


UN – RE – DÍA
ME MUERO

Lando: improvisemos
donde nos lleve tu nariz
y su nariz cata aquí allá, abre un portal
una avenida arbolada
resplandeciente, hecha para nosotros
los yuyos se vuelven matorrales
crecen a tarascones sobre la vereda
Lando se interna ducho para la exploración
entra y sale entra y sale
de un lado, alambrado
confinando un
verde casi fosforescente
donde debía morir el río marrón
del otro, un barco en reparación
atrofiado fuera de su medio
el sol se cuela
ahora sí ahora no
entre las copas refrescantes
Lando y su nariz, yo y mis ojos
no se quieren perder nada:
un refugio de colectivos azul, galpones
una caseta de madera y
su jardín sembrado de chatarra
zonas restringidas, zonas monitoreadas
frente a nosotros, la central termoeléctrica
las chimeneas cortan el cielo y
el idilio
unos perris vienen a recibirnos
Lando mete la cola entre las patas
pero se deja oler
entre callejeritos se entienden
una entradita del Riachuelo
abrazada al fondo
por una pobre ensalada de selva
los pescadores despuntan el vicio y
la amistad
una pintada en la pared del muelle
redondea la idea:
Un – re – día, me muero.


Dormidero de Costanera Sur

Los camiones de carga reposan
después de días de largo andar
shh! no los despertemos
se enfrían, los bañan
los ponen a punto
lindos
hasta les hacen la maniquiur
a las llantas
cada tanto se encienden
murmuran, extrañan la ruta
en esos momentos no viene nada mal
una palmadita en el guardabarros
del compañero
cada cual tiene su seña particular
su tatuaje de cabina
que lo hace único
alardean
vamos, dejemos a estos grandulones
son nenes haciendo la siesta
en el jardín maternal.


Ramal Retiro – Empalme Norte Kilo 5

Desde mi depto en San Telmo
la bocina del tren de carga del bajo
me recuerda que desde chico
quiero escapar
¡Esa bocina!
la de las locomotoras General Motors
un despertador de conciencia
de dioses ferroviarios
un día de estos
salto
a un vagón vació
sin contenedor
salto
con la formación en movimiento
en el momento justo
de su lento peregrinar
de Retiro al puerto
salto
y no miraré atrás
una lata de paté
y pan
para matar los minutos
que lleva el viaje
salto al vacío
a una nueva vida vaciada de voces
seré yo y mi dios iracundo
acodado en la barra
de un viejo bar de la Boca
conoceré a un falsificador
al que pagaré por documentos falsos
me haré llamar Orlando
seré callado y trabajaré duro
por las noches
me desplomaré en
una cama de pensión
mirando el techo
planearé mis próximos
pasos.


O lo difícil que resulta
hacer mutis en estos tiempos

Era de mañana
y el sol hacia todo lo que estaba
a su alcance
para celebrar el día
y que yo sonriera
lo lograste amiguito
ay, qué decir
caminé un poco más
porque no les dije
andaba sin rumbo y
sin saber cómo
llegué a una calle sin salida
y de aire extraño
había un biombo decorado
con esos típicos dibujos
tradicionales japoneses
me asomé por detrás
y mi sorpresa fue total
operarios iban y venían
chocándose apresurados
como a contrarreloj
sobre sus cabezas andamiajes
sostenían lo que parecía
una gran maquinaria
con poleas sogas engranajes
alguien gritó ¡NOCHE!
me volví sobre mis pasos
un poco confundido
entonces cayó la NOCHE
como quien baja
la persiana de su casa.


Qué tal si

fueras un avión de línea
y yo una cafetera
las mañanas que estuvieras de servicio
en algún momento de tu ruta
pasarías por mi espacio aéreo
al escuchar el tronar de tus turbinas
entraría en ebullición.


Bruma

Hoy desperté con ganas
de caminar en la bruma
hasta que se abra y descubra
una taberna donde comer
un pedazo de pan
beber un vaso de vino
después retomar el sendero
hasta el desvío que me lleva
al lugar mismo
donde se forma la bruma. 


* Nota del autor.
Estos poemas fueron escritos a lo largo de tres años, después de un largo periodo de ensayos estériles. En tres años pueden pasar muchas cosas ¡Levanto la mano! Este es el caso. Una triada indeleble. El primer año, el que dejamos atrás la pandemia, solté las pastillas para el coco (otra triada). El segundo año, una anomalía física, la incertidumbre de tantear y dar finalmente con un diagnóstico. El tercero, el año del tratamiento, la cura, y un posterior desacople emocional que no estaba en los cálculos. Siempre con una energía excedente que nunca antes había tenido. Este libro es un popurrí, un cóctel, un poco de entrecasa, sobre todo al sol; hecho de una cotidianeidad personal y de ficciones, siempre merodeando lo ligero; un dispersor de semillas, que quizás florezcan en próximos intentos. Un aprendizaje hacia lo simple, una intención, la preferencia por lo pequeño, lo mínimo. Ustedes dirán si de todo esto salió algo potable.



Hernán Sagristá (Buenos Aires, 1974)

Poesía
Falso inanimado, Buenos Aires, Barnacle, 2021
Saint Elmo, Buenos Aires, Huesos de Jibia, 2019
Mundos efervescentes, Buenos Aires, Ediciones en Danza, 2017

Links
Más textos y datos del autor en op.cit. «Saint Elmo» / «Falso inanimado»
Poemas. En La Infancia del Procedimiento