Daniel Freidemberg. Esa materia que se fuga

Esa materia que se fuga
Daniel Freidemberg
Buenos Aires, Barnacle, 2022


He visto sombras en cámara lenta,
palmeras pintadas en la pared, mentirosas,

grietas en el esmalte, y tras la grieta el sentido
que consiente en mostrarse

(algo al caer el esmalte, los revestimientos,
consiente en mostrarse,
al caer las cartas de presentación,
los eufemismos contra la intemperie).

Lo que sale a la vista, porque, a pesar de todo, estaba.


II

Detrás de las grietas, de los
descascaramientos,
consiente en mostrarse,
de la fisura,
de lo que no aguantó,
consiente en mostrarse,
del ruido del tránsito,
o en el ruido del tránsito,
por sus motivos que no entiendo,

de lo que dura, aunque
sea en pedazos,
de la luz que se extingue,
ahí detrás
y adelante
consiente en mostrarse

(lo que, al-
guna vez,
consiente,
cuando consiente,
se supone, en
mostrarse).

En el punto de fuga
consiente en mostrarse
como un precario flash,

en la esperanza en deflación,
en la salida del sueño,
en lo que, en general,
digamos, se cayó
¿consiente en mostrarse?


III

Algo (“sentido” o
como se lo llame),
como si un leve flash,
consiente, al
…………..caerse lo que, con
su confección vistosa, tapa,
a, para bien o mal, mostrarse
y se deshace sin llovizna siquiera,
para que nada pueda decirse hasta el fin.


IV

He visto atrás del fin otro fin
o tal vez un principio
o el suave ondear del polvo en
……………………………..el rayo de luz,
sin que haga falta nada más a la escena.


V

He visto ondear, en un rayo de luz, las partículas
y eso era todo, no hay milagro en lo real.
Ninguna historia empieza ni termina en el punto
donde las cosas resplandecen su estar.


VI

Y una silueta de mujer he visto condensarse en la tarde
y abrir o hacer con su paso la tarde
como si ya ninguna duda contara
y el tiempo encontrara su razón de estar
o al fin cesara la guerra con el tiempo.


VII

Oí al mundo rodar, al amanecer, tras los vidrios
y el silbo ominoso, antes del alba, de un zorzal.
Ruido de mar venía, sentí, ahí, tras la ventana
(y no era el mar, era el tránsito en marcha).


*

Sillas de plástico olvidadas, he visto,
al desatarse la tormenta

y mingitorios desbordados, y espejos caídos,
y en las pantallas cuerpos rotos vi, y corridas,
bombas cayendo sobre algo sin nombre.

Manchones amarillos en las baldosas vi al pie de un colchón
y en el colchón cartones, bolsas, respiración
……………………………….entrecortada de un cuerpo yacente.

Igual que pétalos en una rama negra, vi unos rostros
esperando algo, no un Dios: esperaban.
Y entre esos rostros mi rostro, otro pétalo
librado al agua que lo lleve, como los ríos hacia el mar.

Pétalos blancos, vi una vez, flotando en agua sucia
y papelitos, filtros de cigarrillos, látex.

(“Contradicciones de lo que es
la materia”, me dije,
y era como una música
de la materia en su
………reconformarse eterno.
“Reconformarse eterno”, me
dije, y
…………fui feliz
¿por qué motivos? No lo sé.)


II

Me he visto, como quien está afuera y adentro de sí, dando pasos
sobre la superficie de un planeta material

(entre el pasar del tránsito),

yo era el que daba sobre esa materia una sombra,
como quien ve en su sombra la prueba de que hay luz:
yo hacía la sombra en que cesaba la luz
y era el tránsito.

Y he visto en la luz el pasado de la sombra
y he visto en el silencio de la sombra una luz.


III

Y vi brillar gloriosos los restos de la fiesta
(estuve a veces, creo haber estado, en la fiesta)

y fui el que, al salir de algo (¿la fiesta?), ahí, en lo alto,
miró una estrella y se preguntó para qué.


IV

Y entre las luces de la avenida y las
del tránsito, me vi,
junto a mi sombra, yendo no sé a dónde.

Y en madrugadas sin rescate me he visto
juntando los pedazos,
buscando al tacto lo que existe aún,

y había como un recuerdo de barco que parte
y el eco de mis pasos como única respuesta,

y en los arrestos
……………………..del amor
……………………………………perdí mi nombre.


V

Devuelto, a ratos, al orden de las cosas
según motivos que no sé si entiendo,
no fui, pero algo así creí, feliz,

como aureolado por la pérdida de un nombre.



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