Verónica Pérez Arango. Nadie duerme de verdad aquí

Nadie duerme de verdad aquí
Verónica Pérez Arango
Buenos Aires, Caleta Olivia, 2021

Selección: Silvana Franzetti


Nadie duerme de verdad aquí. La espera anula cualquier movimiento vital, por ejemplo el de las pestañas cayendo por el peso del sueño.

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Flor me manda una foto desde el sanatorio Finochietto. En la imagen, el marco de una ventana encuadrada el cielo color turquesa y algunos edificios que parecen salidos de una película futurista. Ella me manda una foto y yo soy su correspondencia otra vez. Con Flor la mayoría de las veces tenemos coincidencias inesperadas o desdoblamientos, ecos, los hijos, un pálpito. En nuestra escena de hoy hay vejigas y bosques con olor a hospital, además de entradas y salidas de muebles de melamina beige con botones rojos que cargan, suben y bajan cuerpos. Quizás los desconocidos también se parezcan entre sí y desde lugares distantes superpongan, con mínimas variaciones, sus vivencias.

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Tu forma de afecto: un brevísimo llamado telefónico para invitarme a comer asado. “Te compré tira”. Pero yo oigo “conozco tus gustos”, “me gustaría verte el domingo”, “te quiero, hija”.

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Me dicen que la máquina actúa sobre tu interior y produce mejorías. Todo está escrito por los especialistas en un legajo. Los líquidos fluyen, tiñen y decoloran la espesura de la sangre. Glóbulos y plaquetas arrastran sedimento. El ronroneo de la maquinaria cede antes de que vea los mapas que dibujan venas en tus manos y brazos: la extensión de un paisaje perforado aquí y allá, otro mapa con ríos, pozos, lomas y rutas que se cortan sin anticipaciones. Reconozco en el planisferio de la piel tus manchas violáceas, de un rojo opaco y gastado, casi marrones. Por todo tu cuerpo se multiplican como si fueran pétalos cayendo sin parar del único rosal que vive en el jardín. Los pétalos van a cubrir el piso de esta habitación en diciembre, serán la alfombra por la que caminen los gatos.

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Padre sin órgano, padre purificado, padre nuestro, padre de agua, padre transparente, licuado, padre de música, de piedra, dependiente, padre sólido, catatónico, padre del miedo, de la espera, padre del hijo, carnívoro, proteico, padre lunático, mudo, fanático, fantasmático.



Links

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Más poemas y datos de la autora. En El infinito Viajar / Batalla de Papel
Lectura. Mientras tanto: Subrayados feministas. Verónica Pérez Arango. Biblioteca Nacional Mariano Moreno.
Entrevista. Bestiario ciclo: Verónica Pérez Arango, por Facundo D’Onofrio