Poética de los oficios: Por Selva Dipasquale y Tamara Domenech

El trabajo versus el empleo

Nota y selección: Silvana Franzetti

Poética de los oficios
Selva Dipasquale y Tamara Domenech
Buenos Aires, Coop. El zócalo, 2025


El tríptico Poética de los oficios, de Selva Dipasquale y Tamara Domenech con prólogo de Raúl Tamargo, es un proyecto de escritura a cuatro manos con dibujos de Sonia Neuburger, Romina Ger y las propias autoras, y audios grabados en la vía pública.

Cada una de las tres partes presenta una serie de poemas derivados de una cuidadosa puesta en práctica del método antropológico (entrevistas, registro de historias de vida, diarios de campo), contiene más de un epílogo y ofrece otras sorpresas.

Así, Poética de los oficios presenta una serie de poemas y dibujos centrados en determinados oficios de personas que residen en los barrios porteños de Santa Rita y Villa Luro, un sugerente glosario y epílogos de Carlos Battilana, Eduardo Mileo y Roxana Páez. Tallar te obliga a pensar las cosas se compone de poemas y dibujos que dialogan con las obras de artesanxs de la ciudad y de la provincia de Buenos Aires y cierra con reflexiones finales de Cristina Schiavi y David Wapner; por último, El latido de la cantante incluye poemas en los que resuenan letras y canciones de músicxs callejerxs y se conjuga con dibujos y audios grabados en la vía pública que se escuchan con un lector de código QR, esta última plaqueta cierra con textos de Laureana “Buki” Cardelino y Dolo Trenzadora.

En una publicación de 2020, la editorial A capela editó en soporte electrónico la primera parte de este tríptico. Desde entonces, un largo trayecto de composición y dirección coral dio forma a este bello libro objeto que en 2025 salió por Cooperativa El zócalo.

A continuación, reproducimos una selección del tríptico compuesta de un fragmento del Prólogo, poemas y uno de los dos epílogos de cada plaqueta.


Prólogo, por Raúl Tamargo

[…] Un lector sorprendido, una y otra vez. La estructura es simple de comprender: una serie de entrevistas, poemas, dibujo y música. Navegarla es otra cosa. No porque resulte complejo, sino porque requiere del lector una posición de libertad activa y amplia. Ir y venir de un texto a otro, volver sobre los pasos dados [leer el QR] para escuchar el sonido, detenerse en una imagen, olvidarse de la autoría de los textos. Aquí hay voces que nacen de la calle, de las herramientas de trabajo, de los instrumentos, de las manos y del cedazo poético con que las autoras “traducen” la experiencia. La propuesta es de puertas abiertas, o tal vez habría que decir de oídos abiertos […].

La trilogía que aquí se presente es un libro de poesía, pero es más. Un verdadero canto polifónico, una refrescante canción colectiva […].


De Poética de los oficios

Lamas

Sentarse frente al torno a reflexionar sobre la propia muerte
sin encontrar solución
mientras la espalda se resiente tratando de encontrar
la fuerza exacta, la respiración acompasada
desde un cuerpo que busca hacer equilibrio
con las manos en la pella
que crece que puede crecer que puede frustrar
enojar fracasar y hacerte volver al inicio.

Eso ocurre
sentado frente al torno reflexionando sobre la propia muerte
mientras pasan los días
y la obra se construye en la cabeza y en el corazón
hasta que uno descubre que la arcilla es un espejo
en el que se puede conocer
mientras aprende una técnica
que es como tratar de entender
la propia historia compleja
echando raíces para construir
el objeto bello cotidiano
el cuenco que se hace para comer
un plato de arroz
compartirlo con los que se ama
o solos —lo que a cada uno le toque—.

Este oficio tiene un grado de abstracción
que no existe en ninguna de las otras artes.
Pura alquimia de esmaltes
pigmentos
engobes
óxidos
feldespato
caolines

y el fuego que revela su verdad.
Además del agua
esponjas
lamas
estecas
tanzas
desbastadores.

Aún me maravilla la alumna que viene
de las ciencias duras y me dijo
que el taller había descubierto el color
y entonces llevó uno diferente
a cada rincón de su casa.

La clave es el diálogo
la transmisión
hay voces en cada material
que se revelan a medida que las manos las atienden
una idea sin estructura no funciona
queda derretida en un deleite
la técnica
según quién cuente la historia
Lucie Rie
Vilma Villaverde
el delicado entramado de pasar información
no deberíamos competir sino intercambiar
los más antiguos les enseñan a los más nuevos
los nuevos traen nuevas ideas
entonces hay un permanente desacartonamiento de las cosas.

La arcilla es humana y acariciable.


Paulina

Hay un arte de convencer al que trae
el zapato roto de que va a quedar mejor
de un modo que él no pudo imaginar.
Se despliega la tensión previa
a un acuerdo placentero, persistente
como el hedor de la pomada de lustrar

Con inspiración siempre se puede
dar otra vuelta
solo hay que usar
destornilladores
tenazas
martillos
trinchetas
la máquina de coser
la máquina de aparar
la paulina para raspar.

Raspar, raspar, raspar
hasta que la noche se ilumine
desde las cajas.

Me llamo Domingo tengo ocho hermanos:
Rosa, Victoria, Joaquín, Bernardino, Venancio, Albero, Rafael.
Este local se llama “El Rafa” por el más chico.
Mi padre murió a los treinta y dos años cosechando algodón.
Se le intoxicó la sangre.
Mi madre se fue a buscar posibilidades al pueblo.

Hago mandados desde los ocho
en una panadería.
Después me hice zapatero.
Es un trabajo tranquilo.
El alma es la máquina.

Siempre pienso en cómo solucionar las cosas rotas.


Epílogo, por Roxana Páez

[…] Intrigadas por sus propias cajas de herramientas, Selva y Tamara invitan al vecindario a mostrase de otro modo que en sus realizaciones, mostrarse cantando, inventándose descubriéndose en microhistorias.

Poeta no es un oficio del que se pueda vivir. Poeta es el no oficio de quienes no tienen uno en un mundo de los que trabajan. O el oficio de poeta implica otro(s) para «ganarse la vida». Esa contradicción señalada por Pavese, esa situación entre la hormiga y la cigarra, que canta cada vez menos despreocupada en la pendiente del capitalismo neoliberal, atraviesa el libro subrepticiamente. La calidad del trabajo versus la necesidad de un empleo.

¿Escribir es un trabajo? En todo caso, que los hallazgos te encuentren realizando.

Amigos, me pongo a trabajar; tengo
a mano papel, una pluma, y escribo;
escribo versos, escribo prosa; pienso.
Hago lo que puedo por librarme de la mentira,
el mal, el egoísmo y el error; oigo
zumbar en mí el pozo oscuro de las palabras flotantes.
Yo trabajo. —¿En qué? Pero… en todo.
V. H. Toute la Lyre


De Tallar te obliga a pensar en las cosas

Se deshace el sésamo con sal en el suribachi

bajo el traqueteo del surikogi.

Se besan
en un viaje circular
arriba de una flor.

¿Cuánta fricción se necesita
para que después de la destrucción
venga la unión?

Pienso en la palabra “palabra”
¿Será consciente de que transmite algo más que información?
Nunca te dejaría a cuidado de una de ellas
acostadas las letras
en fila india
tan dependientes de la mente
cómo harían para cuidarte.

Una mano vale más que mil quietitas

hace el cuenco donde se sirve la sopa.

***

La paradoja de amasar

para endurecer el vellón
hasta que pueda atravesar
al armadillo
la transparencia de la luz.
Se notan las huellas de la que hace
mil flexiones de brazos
hasta poder fieltrar.

Alma de agua.

Recuerdo animal
que anima a otro animal.

¿Armadillo para qué?

¿Para armarnos?
¿O amarnos?

Siempre hay palabras.

Unas aparecen en tropel

sin conexión boca mano

otras coleccionan nuestras sombras, las hilachas

queridas: vayan y creen
inmensas y cálidas
¡una obra presente!


 Epílogo, por David Wapner

No es para colgar en la pared, es para el cuello

Por sobre todas las definiciones, que se complementan y asfixian entre sí, el arte es una forma del lenguaje y la traducción, de y hacia, una de sus posibilidades. No es otra cosa este libro: un diálogo entre partes, que se proponen hablar de lo mismo, en una misma lengua aparente, pero cada una utiliza un dialecto diferente, nativo o adquirido: de la entrevista a su transcripción, de la supresión de la pregunta a la respuesta en limpio, de la versificación del relato a su traducción en poema, de la obra del artesano a su traducción en dibujo. Lo antropológico (como me sugirió una de las autoras) es una cáscara (por qué, cómo, dónde las artesanas y artesanos), que se pela enseguida gracias al trabajo de las artistas y poetas y dibujante. Queda así un lenguaje sin certezas, una esencia que flota a lo largo de Tallar te obliga a pensar en las cosas, algo que la poesía intuye, pero no puede definir. Las cosas que se piensan ya no son la cosa: la poesía, el arte, no son las cosas.


De El latido de la cantante

La cumparsita de Girollet

Es para vos,
es para ellas
el rasguido.

Llueven
estrellas negras
sobre el corazón
de la ciudad.

Rondas de niñas
de pelo largo, muy largo.

El golpeteo de sus lenguas
afiladas
en una danza griega.

Es para vos
es para ellas

el rasguido.

Irónicas,
fatales,
salvadoras

niñas

al acecho del misterio.

Esqueletos sonoros
de la ciudad dormida.


Siluetas negras

suben y bajan
avanzan
contoneándose
como eses

Hojas verdes
Hojas amarillas
Hojas de lata

en un laberinto espejado

La tierra cede
bajo mis pies

Hojas verdes
Hojas amarillas
Hojas de lata

La tierra cede
bajo mis pies.


Epílogo, por Laureana “Buki” Cardelino

Recordar es volver a pasar por el corazón, ahí cuando el tono te atraviesa.

Se enlaza la memoria en cada canción conocida. Se abre un nudo de sonidos, presencias y ausencias, mientras el ritmo de la ciudad va latiendo en infinitas versiones. El oído es todo, la voz es todo.

Los días son siempre diferentes y la calle sorprende. Las canciones que se escuchan en el camino son de todxs.

¿Cómo se siente el trabajo de la música? ¿Cómo no dejarse llevar por las palabras y los acordes que se sueltan en el aire y nos liberan?



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Selva Dipasquale
Otros textos de la autora en op.cit. «La sombra de la mano»
Sitios de la autora La Biblioteca Móvil / La infancia del Procedimiento / El Infinito Viajar

Tamara Domenech
Datos sobre la autora y textos en op.cit. «Nuevo orden», por Noe Vera / «La Intensidad inocente», por Daniel Samoilovich
Blog de la autora. Tamara Domenech