Tōra~ediciones


De la extraña raíz del deseo  —de escribir, sin dudas— brotan, en este libro, íntimas y disruptivas escenas que, al decir de R. Barthes, intentan decir lo inexpresable del amor.  “Tal vez somos nosotros, tan distantes” […] “Eso que asoma en la fiesta acabada”, se lee en la “Introducción”, como posibilidad y afirmación. ¿Y qué queda al final de una fiesta?: copas vacías, sobrantes de alimentos, desorden, fragmentos difusos y contundentes. Cenizas, donde hubo fuego, ese embrollo del lenguaje.  Con esos restos de materiales incandescentes la poeta Ana Lafferranderie construye “un lugar poético en lo tachado”, un discurso amoroso propio y singular. Pero no se trata del enamoramiento y las vicisitudes de ese trance de ceguera inicial, sino de una pasión concluida: no hay relato ocioso, hay instantáneas, recortes fugaces y abunda en reflexiones cercanas a la lírica: qué fue ahí del sujeto poético. [Liliana García Carril]


Ana Lafferranderie es poeta uruguayo-argentina nacida en Montevideo en 1969. Se mudó a Buenos Aires en 1990. Desde hace unos años vive entre ambas ciudades. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA). En poesía, publicó El cielo tácito (Sigamos Enamoradas, 2007; reeditado en 2024), Volcar la cuna (Ediciones del Dock, 2012) —Premio Fondo Nacional de las Artes de Argentina, edición 2011—, Día primero (Ediciones del Dock, 2015), Algo no pasó, publicado en México en 2016 (Cartopirata) y Casi real (La Castalia-Línea Imaginaria, Venezuela-Ecuador, 2020). Como gestora cultural, organizó –entre otros– el Ciclo de poesía de la librería Fedro, en San Telmo, junto a Florencia Walfisch (2006- 2010). Actualmente es docente universitaria, coordina su taller de poesía, brinda asesorías en comunicación, trabaja como correctora y editora de contenidos, y colabora con medios digitales.


Extraña raíz [edición digital]
Ana Lafferranderie
Tōra~ediciones, Argentina, 2025
Prólogo: Liliana García Carril
DESCARGA LIBRE CON CONTRIBUCIÓN

Invitame un café en cafecito.app
cards
Con la tecnología de paypal

Extraña raíz, por Ana Lafferranderie

Introducción

La luna ilumina el gesto
de quien me roba la energía instintiva.
Señala algo que no debo olvidar:
la realidad de aquel incendio
dentro de mí, el valor
de lo que sé.
La superficie necesaria de mis palabras.

La noche se sincera, se libera de miedos
retoma un equilibrio.
Tal vez somos nosotros, tan distantes
de los dos que empezaron.
Aún estamos juntos y por obra
de una perspectiva solo vemos
el fracaso de los intercambios,
su tope
lo que cae.
Eso que asoma en la fiesta acabada.

Es el efecto
de tu pensamiento, el mío
se mantiene junto a lo que ama,
dispuesto a desatar la creación.
Una casa nueva en un rincón entrópico,
un lugar poético en lo tachado.



Mamíferos

La culpa es del calor
variable de mi sangre
la tibieza colmada del cuerpo cuando estás.
El negocio que hacemos es animal.
No olvides

el colchón de una noche de junio,
el sueño del invierno,
las ruedas preparadas.
Lo que las manos hornearon juntas.

Y tampoco olvidemos
la tarde oscurecida en ruta de montaña,
la lluvia por camino de tierra,
nuestros roles sincronizados.

O el gesto compartido de comprar dos paraguas
y esperar en el centro de una selva
que el agua se desborde
hasta mermar.



Dirigiste la luz hacia el error
llevé mi voz hacia lo deseado.

Apreté el almohadón,
ocupé el borde
del colchón del insomnio.

Gruñí frente a las aspas detenidas,
después pensé
con las manos en agua.

Frases buscaban cierto punto de encuentro.

Las creí insuficientes y tardías
pero en el aire que respirábamos
se deformaban.



Te acercaste a los hombres que ponían las luces.
Querías encontrar el camino del juego.
Vi tu traición
tu aceite emocional cargado
tan distante de mí, de toda idea
de peligro.

Quise alcanzar esa forma desprevenida
pero era
una ráfaga entre lamparitas.

La guardé como pieza del conjunto,
como nuevo horizonte
de mi anhelo.