El tiempo en Ontario. Eloísa Oliva

Reedición de esta pequeña y gran obra de Eloísa Oliva, con el prólogo original de Luciano Lamberti.

El tiempo en Ontario
Eloísa Oliva
Buenos Aires, Nebliplateada, 2025
(Primera edición: Córdoba, Nudista, 2013)

Shawna

Shawna ofrece
internet de alta velocidad.
La atiende una mujer
que escucha con paciencia:
Este es un servicio que pueden disfrutar
usted y su marido. Shawna es amable,
tiene una voz dulce
y áspera, de edad
indefinida.
Parece cubrirte con una manta cada vez
que te habla.
¡Oh, uerida!, dice la mujer
al teléfono,
tengo ochenta y cuatro años, mi marido se fue hace cinco,
estoy completamente sola, eso no me serviría.
Shawna vive en Winnnipeg y escucha
canciones de la Velvet Underground,
cuando era más joven
fue hermosa y también
heroinómana.
¡Oh señora!, dice estirando su manta sobre ella,
no quería molestarla, gracias por su tiempo.
¡Oh no, querida, no es un problema!,
yo les agradezco
por las cosas bonitas que siempre me ofrecen
contesta la mujer, desde la
frontera del mundo.
Su mano
casi que se deshace
mientras cuelga el teléfono y
se acomoda el peinado.


Kathy

Kathy tiene una huerta
donde crecen en verano
frambuesas, alcauciles
y otros frutos
delicados
que prepara
cada domingo
a su familia.
Y en invierno, algún frutal madura
en el sol más oblicuo
del continente.
Kathy tiene grandes ojos azules,
un pelo débil que se está poniendo canoso
y a veces peina en un rodete.
Pero es joven. Cada día
va en bici a la oficina
donde su sonrisa
ordena la jornada. Un día
Kathy faltó
porque su hija se graduaba del college
(no son lujos que se permita así como así)
Otro día porque su marido
volvía de Irak. Kathy cocinó
toda la mañana, desplegó el mantel
bordado por su abuela
y lavó
una a una
las copas de cristal.
El hombre volvía cuando despuntaban
los primeros brotes
de la huerta.

*


Prólogo (fragmento inicial)
Por Luciano Lamberti

Teléfonos (white trash) se llama el mejor tema de Sumo, y es un acompañante ideal para este libro, sobre todo porque la guitarra y la melancólica voz de Luca Prodan remiten a los mismos paisajes evocados por los poemas: nieve, soledad, introspección, un trabajo desgastante, hormigas obreras, teléfonos sonando en habitaciones vacías. 

Este libro está hecho de voces, que vienen y van por las líneas telefónicas, que hablan solas, que no dicen nada o que callan cuando están a punto de decir lo verdaderamente importante. Los dueños de esas voces son tranquilos desesperados, white trash, que encuentran alivio para la falta del sentido en aislarse del mundo exterior oyendo música, en cantar en la parroquia o en manejar una moto entre altos pinos “mientras la ruta / se deshace, metro a metro, bajo las ruedas”.



 Reseñas (Fragmentos)

Por Lara Buonocore / En Medium
Leemos — y escuchamos — las voces de estos personajes a través de líneas telefónicas de un call center o en sus pensamientos, vemos cómo sus gestos cotidianos, mínimos, se revelan en cada poema con una sutileza demoledora. Parecen tranquilos en su rutina, contentos, pero terminamos descubriendo, por algunos versos, que no es así, que hay algo que se gesta debajo de la superficie que quiere estallar.

Por Eduardo Savino / En Otra Parte
¿Qué tiene Shawna para ofrecer? Internet de alta velocidad. La mujer que está del otro lado no acepta, pero agradece. Mientras tanto, Dooper intenta quebrar, con su moto, la barrera del tiempo, bajo la lluvia de Manila. Zyrus toma una cerveza en su porche; él envejece y su hija también. Maggie escucha canciones en su walkman; no se pregunta demasiado. Kathy cuida su huerta. Estos nombres sin cara, estas voces incorpóreas atraviesan las páginas de El tiempo en Ontario, el nuevo poemario de Eloísa Oliva. Esos nombres y esas voces son trabajadores y trabajadoras de un call center. ¿De un call center o de varios? ¿Qué diferencia puede haber, qué identidades se pueden construir en un espacio de trabajo esclavizante que apunta a suprimir la humanidad de los humanos a quienes contrata?

En el libro de Eloísa Oliva se produce una serie de entrecruzamientos: entre el trabajo y la vida; entre la naturaleza y la tecnología; entre la narración y la poesía; entre el yo y los otros. Los personajes que habitan estos poemas intentan olvidarse de que trabajan y para eso lustran su flamante Harley Davidson o caminan hasta la parroquia local para gastarse la voz cantando […]


 Links

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