Sahar Rabah es escritora, maestra, traductora y editora. Nacida y criada en el campo de refugiados de Al Maghazi, en Gaza, es licenciada en Lengua y Literatura Inglesa por la Universidad Abierta Al-Quds. Escribe poesía, ensayos y cuentos en árabe e inglés. Sus poemas han sido publicados en LitHub, The Massachusetts Review, World Literature Today, The Markaz Review, Vox Populi y Raseef22. Actualmente vive en Gaza, donde ofrece talleres de escritura creativa para niños, ayudándolos a expresar su sufrimiento frente al impacto del genocidio.
La bala
La bala pasa justo a tu lado
A la luz de su eco contás los deseos
Estás agotada esperando —los absolvés
y decís: tal vez haya más espera en una vida.
La bala pasa justo a tu lado
entonces dibujás una cuerda y un avión de papel
los dedos piadosos de un niño lo atrapan
solo para ser también salvados por casualidad
de la sangre de la masacre.
La bala pasa justo a tu lado
dormís una hora más
soñás que crece una rosa
en las profundidades de tus venas
y una lluvia suave cae
en los bordes del corazón
para hacer lugar a este poema.
La bala pasa justo a tu lado
los árboles de sombra se estiran y dormitan
como si te hubieras olvidado el duelo ahí
detrás de la reja del cementerio.
La bala pasa justo a tu lado
una paloma comienza a agitar sus alas
trayendo paz a tu camino oscurecido.
La bala pasa justo a tu lado
y sonreís por toda una vida
de estar entregada
al accidente y al azar.
Ninguna ciudad puede recrear
tu primer nacimiento
Los soldados van a volver a su casa
Ellos no necesitarán signos o marcas en las
paredes que los guíen
Su camino estará claro
Encontrarán sus casas en el mismo lugar
A ellos no les importará, mientras enciendan
tranquilamente sus cigarrillos, la cascada de
sangre que dejaron atrás
Muchas manos los abrazarán
La guerra terminará
O eso decían
Nadie permaneció en la guerra salvo vos
y el árbol del corazón
y la pesada nube nocturna
transportaron los testamentos de los amigos y
sus últimas palabras
Y ascendieron.
Vos te encogés en vos mismo
y te acomodás como una piedrita de tristeza
en el fondo.
Se enroscan como granos de sal en las lágrimas
de tu madre.
Ninguna foto se parece a vos
o te muestra
tus rasgos que desaparecieron con la guerra
Ninguna ciudad puede recrear tu primer nacimiento.
Este es un sobreviviente de guerra
o eso decían.
No hay cura para el sonido de las balas atascado
en la memoria
Ninguna necesidad de revelar el miedo olvidado
debajo de la piel
Ninguna compensación por las bolsas de una vida perdida.
Este es un sobreviviente de guerra
o eso decían.
Una danza con el sol
Dejanos en
un amplio, alargado día, que se estira
No nos dejes con esa noche de nuevo
No fue una noche
Fueron largos años de oscuridad
y
una jaula estrecha
que se cerraba sobre nuestros pechos cada noche
cuando el tirano extendía su mano
para sacarnos
la presa de la masacre.
No nos dejes con esa noche de nuevo
No fue una noche
Fueron largos años de oscuridad
y
una jaula estrecha
que se cerraba sobre nuestros pechos cada noche
cuando el tirano extendía su mano
para sacarnos
la presa de la masacre.
Ahora queremos escapar de su mano
lejos…
Queremos entrelazar nuestros dedos con el sol
y bailar
Una danza de dolor,
y muchas otras danzas
por Gaza
nuestro único amor.
