Diego L. García. Un sábado por la mañana

Un sábado por la mañana
Diego L. García
Buenos Aires, Pequeña Fortuna, 2025

Cassavetes

para usar en otro libro anoté
una frase de John Cassavetes
que claramente
no habla sólo de cine
“la gente no sabe lo que está haciendo
la mayor parte del tiempo”.
quiero registrarlo todo
como en sus películas,
conversaciones disparadas
a sangre fría
(una calle sin aviso, el tumulto
de lo que descarta por sí solo
el proceso de enlatado).
abandonar y cubrir costos
con horas durmiendo en el trabajo,
relatos que siguen un plan
de camarones con salsa


6.37

el zumbido de la mañana
los tachos de basura rebalsando
el asfalto brilloso
alguien gritando
“no paran de romper los huevos”
el zumbido de la mañana
el mono con gafas en la parrilla
la luz radiactiva del almacén
al que no entra nadie
volquete con el escudo del club
grafiti verde que dice CNVA
grafiti blanco que dice KELY
el auto chocado en el lavadero
la casa con muérdago en agosto
el zumbido de la mañana
cartel inmobiliario caído
de un sexto piso
doblado el aluminio en una punta
los primeros pájaros
todo lo que ha vencido


no había escuchado a esa banda

por qué grita? el vecino en pantuflas (siempre)
corre sobre un beat fresco & liviano mientras llora,
reclama, promete, hace gestos de Sergio Denis
pero con un pantalón amarillo, es la plata
de los que salieron en el último tren a buscar
esas pepitas en una película de sólo buenos.
es la barba sucia que se había puesto de moda,
la campera inflable en el respaldo de mamá,
la papa de frasco, la copa que hace de antena
en tardes mucho más duras y que por eso
no entienden lo que le pasa a este tipo ahora,
ahí, en una vereda que le hace de verdad,
casi como un foco de luz superpoderosa.
son los boleros para entrar en el aromatizante
de limón viejo. nada escueto. un desarrollo
narrativo como empanada gardeliana y acá
ya lo ves lanzarse hacia el cuerpo que encarga,
hacia la boca, lo que dice de la boca, en llanto,
con un amor afiliado y muy poco de diferencia,
todo en tela deportiva para aplaudir
algo hipnótico, algo crónico, algo que
a lo mufado de la pieza no llega, no atina
a deschavar (un poco menos que dos mejor),
pateando sentimientos en cajas de moto


rapi

la mortadela nocturna es triste, luciérnagas
curiosas. chicos cinco en patrimonio
de un pizzero matón. la pelambre
cuelga en piecitas descargadas, una app
donde el dedo zozobra.
-aprieta la aurora!
el paño mojado de ron en brazadas
buenas, circulares, maternas,
seca el sobrante de una noche menos


dobles de riesgo atrapados en los baños de los clubes nocturnos

dobles de riesgo atrapados en los baños
de los clubes nocturnos
donde la mafia opera
para atracar la línea de buzones
entre cercas blancas
que dividen la tierra.
es hora de entrar – la cena está lista!
[Jackie Chan patea mesas de póker
en 1935. resulta un fracaso
en términos económicos.
Chan comienza a tomar papeles secundarios.
los gangsters lo contrataron y
Jerry Kwan debe comer
Jerry Kwan debe enviar dinero a familia en Yantai
Jerry Kwan debe comprar camiseta nueva
ahora rota por actor con puro cubano]



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