Manuel Alemian: «Algo esencial en lo casual»

Entrevista con el poeta, narrador y artista visual, Manuel Alemian, que publicó recientemente un nuevo libro de textos poéticos: Ejercicios de desbaste (Buenos Aires, Tammy Metzler, 2021). Los fundamentos de su escritura y las relaciones con las otras disciplinas que practica son algunos temas de la charla. Agregamos poemas del libro.

Por José Villa

Contame un poco cómo escribiste este libro. ¿Son anotaciones que se fueron agregando? ¿O lo escribiste en un momento más o menos continuo?
Los textos fueron escritos uno a uno y no tienen ninguna relación entre sí. Al libro lo armé a posteriori. Y el orden de los poemas lo viví como otro acto de creación lúdica, intentando crear una consecución de universos de un texto a otro. Son mis poemas del último tiempo. Exceptuando a Yo no sé nada pero sé muchas otras cosas (Ascasubi, 2019), que es como un anticipo de Ejercicios de desbaste, hacía varios años que no publicaba poesía.

En un momento decís, poetas, basta de hablar de libros y autores, háblenme de las cosas. Imaginate que tenés que escribir una nota al pie de esa frase…
Me aburro mucho cuando de lo único que se habla es de “cultura”. Me atraen más las discusiones sobre hechos reales, tangibles, importantes para mí.

De tus textos emergen inmediatamente dos cosas, por un lado una sensación de espontaneidad que niega la fortaleza de un proyecto, y por otro, acaso contradictoriamente, una orientación muy definida. ¿Qué dirías al respecto?
Captar algo esencial en lo casual, poner el ojo donde no se suele hacerlo, donde la escena se vuelve casi inverosímil. Y ya en ese punto de vista, jugármela completamente.

Muchos poemas (no solo los de este libro, aunque en particular en este), tienen una onda como de cuadro de historieta. ¿Te interesa ese lenguaje?
Me interesa muchísimo la historieta. De hecho publiqué La pasión del Varela (La carretilla roja, 2017), que es un libro de viñetas que escribí y dibujé, y Otto y Sebastián (La carretilla roja, 2015), que es una comedia que escribí con la idea de hacerla cómic. Cada escena del libro estaba pensada para una página de historieta, inspirado en las historietas que publicaba Copi en revistas de actualidad. Finalmente no conseguí ilustrador y salió publicado el texto solamente.

¿Cómo hacés para llegar al poema? Todo parece muy repentino o muy libre…
No tengo idea de cómo llego a escribir un poema. Esa libertad de empezar a escribir cualquier cosa, lo que salga, con las primeras palabras cobra un sentido, sentido que al transcurrir o finalizar el texto refuerzo, diluyo, o transformo, según más me guste.

Muchas situaciones de tus poemas abren un mecanismo: el chiste, la enumeración heterogénea, el pensamiento peregrino, sin embargo la cosa no se queda en lo anecdótico...
Lo anecdótico es eso que te decía del punto de vista. Me intereso por una cuestión, que puede ser de lo más banal, para darle un sentido, una fuerza que lo haga inolvidable.

La gran dispersión podría ser el tema de tus poemas. También tu obra abarca muchas expresiones. La música, por ejemplo. ¿Qué hay entre lo que componés musicalmente y lo que escribís?
Esa dispersión de la que hablás en realidad soy yo, una persona inconstante, que salta de una cosa a la otra, que se aburre de lo que está haciendo y se pone a hacer otra cosa. Prefiero claramente lo general a lo particular. No hay lenguaje artístico que no me seduzca. Y como no estoy formado en ninguno de ellos, acometer contra un piano, manchar un papel con acuarelas, actuar en un escenario o escribir un relato, para mí tiene el mismo valor y me pone ante el mismo desafío: cuando lo hago me siento bien, me gusta, entro en trance, lo disfruto mucho. Si de cualquiera de esas experiencias sale algo copado, lo comparto.

¿Tenés algo para publicar próximamente?
Sí, tengo un poema que se llama «Un chancho en Palacio», que es una suerte de sátira sobre los políticos.


Poemas del libro y datos del autor se pueden leer en el siguiente enlace: Manuel Alemian: Ejercicios de desbaste