Elvira Hernández. Zona de desvíos












Zona de desvíos (antología)
Elvira Hernández
Bahía Blanca
Lux
2018

[Into the eucalyptus circle]

………………………………………………Into the eucalyptus circle
………….los chiquillos juegan a la pelota
………………………apatotados refriegan el maicillo
……………………………………………………………..pasan como bólidos
con las caras deshechas por el sudor
…………..en sentido contrario al de los autos
………………………que lentamente toman la rotonda
…………………………………..pateando basura –piedras–
……………………………………………………………manotazos al aire
………………………………………………………………..escupiendo el alto cielo
……………………………………………………………los pechos descamisados
………………………como si no les entraran balas


El horizonte no tiene perspectivas

Es una línea que le ha mentido a la imaginación
………………………………………………………hasta el cansancio
nos ha mentido y metido en un círculo vicioso
nos ha dorado la perdiz
nos ha hecho la guerra a muerte
y aquí estamos tirando línea
…………………………………………..cuesta arriba
…………………………………………..como burro de carga


Maceta

Te pregunto dónde estamos
que no nos dejan poner pie.

Nos empujan por los bordes
nos desganchan y lapidan
arrancan el fruto verde.

Demasiado a la sombra
crecemos como si no fuéramos
la semilla que somos.
Te pregunto dónde estamos.

Borrada la tierra
ardida la lluvia y
saqueado el mar
duerme como puedas maceta Chile.


Grecia replicante

Para Elías Padilla

Una asperjada de helenización nos llegó.
Construyeron estatuas desanimadas que
regaron por aquí y por allá
por los caminos cotidianos de la ciudad.
Metieron unas columnas sin fuste
por algo que se encumbraba con orgullo
y que también se venía abajo
en los comienzos de la feliz copia.
Los frisos grandisonaron
neoclásico borroneado a cualquier desciframiento.
Descascaraban como el hombre gris.
De Herculano y Pompeya sólo nos llegaron
las cenizas. La sismicidad siguió siendo
vernácula.
Grecia se llamó la avenida
en la delantera del Estadio Nacional
y Maratón una calle aledaña
por donde los derrotados del 73
marcaron el paso con rumbo desconocido.

Nunca se supo nada de la Némesis
y el arte de la fachada sacó culto.


Deporte nacional

Cada cuatro años estamos en las urnas
Es decir, en la cancha
En el espejismo: donde se ven los gallos
O, donde no se ve nadie.

Cada cuatro años
La preparación es insuficiente.
No habrá marca alguna
Que nos entusiasme.

Cada cuatro años
El team completo candidateado
Nos horada los ojos
Con olímpico desprecio.


El cuento sigue

La abuela de mi abuela solía hablar
de princesas que atravesaron desiertos
y llegaron como Alejandro a Samarcanda.

Mi abuela sabía de una narración interminable.
No era la de Sherazade.
También había allí un rey aburrido.

Las caravanas de Oriente marcan su tranco.
Son más tupidas y misteriosas que los bosques
que desaparecen en el sur. Es Bagdag y los camellos.

Y yo puedo contar que otra mujer vadea el Tigris.
Ha salido de las llamas y las ruinas
y camina sin que le impacte un misil.



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Textos de la autora. En Universidad de Chile / Eterna Cadencia