Gustavo Sassi

Invierno preventivo (Inéditos) + Sueño de los nadadores

De Invierno preventivo

frío llueve al alba

contra el desabrigo de los nuevos soldados
formados a un brazo de distancia
en pleno desconcierto

la niebla aplasta más que el silencio
devora las formas y aun así
brilla el proyectil de dios
en algún lugar del cielo

1368 espectros humeantes
estamos hundidos hasta las rodillas
no hay viento ni flores

una rata sube por la espalda
puede ser recuerdo de una caricia
o silbo del viento
que obliga a mirar

sobre el techo del cuartel
la antena como una espada
invisible en la tormenta
para el hornero ahí ensartado
es 1978 tengo 18 años


es muy alto

la tijera baja desde la oreja
aparece el sobrehueso
cuido los bordes
marco la nuca
limpio

gracias
es el único
peluquero que no me hizo doler

afuera en la calle llueve
sonrío y mis dedos brillan
digo en voz alta brillantina

el niño alto como los arboles
jóvenes de la calle
me corrige:
se llama glitter

recuerdo que en algún lugar
tengo una hermana y ella también
se pondrá glitter en el pelo en las mejillas

dejamos de hablar cuando ella
eligió atacar las cosas
como un pavo feroz
después de dos tragos iguales
a esta pequeña tormenta

en la puerta ahora
el cliente y yo
atrapamos relámpagos
con el glitter de su pelo


desde el balcón veo

el llanto del traficante
su chica rompió su corazón
y ahora se aleja corriendo

vida mía no me dejes no te arranques
forcejea desesperado con su alma

el esmalte de un camión pasa
y se refleja el tallo de la luna

cuando su estruendo acalla
levanto la mano y saludo
desconsolados nos hundimos los dos
todo ese hedor y astromelias


después de cenar mis tallarines

maría magdalena
limpia sin éxito las manchas en el mantel

el reflejo de canopus
entra por la ventana del 6º piso
otro día en chacharita
olor a facturas y panes recién horneados
madera humeante del crematorio

ella mira el espacio que se despliega
entre sus manos y mis pies
toca por el aire temperaturas diferentes

nuestros cuerpos son música
su roce fatal resplandece
dolorosa y humillada
acaricia en la ventana
nostalgia terrestre

salimos
tomaremos el té
la mirada a los ojos
se oirá che contame
un baile un recital
en el baño la droga con otros
robaría alguna moto
9 de julio a 200
billar ginebra y cocaína
arbustos atropellados por nordelta

te pido que con un rayo
desaparezcas buenos aires
ella sonríe
una caricia tierna

vamos detrás de la luz
de regreso a chacarita
hasta caernos de culo
en la puerta de la iglesia

nos despedimos con este abrazo
para siempre
antes de dejarte
con vos me saco una selfie


en la orilla

los ríos espantan
pájaros en ruinas

el camión de escombros arroja
cerámica rota
al hueco del cielo


ahora cuelgo cabeza abajo

atado de un pie a esta higuera
colmada de aves la siento
respirar pausadita

el corazón empuja
la sangre hacia arriba y pienso
nunca sentí una paz que me libere
más bien soy de andar
planeando fullerías

por eso me han dejado acá
colgado en un mundo que está al revés y
ni usando todas mis fuerzas
lo puedo enderezar


si no hace pie la imaginación

sobre el pastito mojado
se pierden tus huellas

¿qué idioma es bosque
en el interminable silencio?


*

De Sueño de los nadadores (2026)

lejos del río pienso
el río como una imagen incompleta

sin orillas
veo el río
árboles muelles
pero el agua desaparece

cuando no me acuerdo cómo
se arma la imagen
completa del río

sigiloso me acerco
a los nadadores
los huelo

el río es un olor
y tiene relieve

*

el enorme grillo transparente
trepa con esfuerzo
por la serpentina
que se abraza a las ramas del sauce

en el cielo un planeta en llamas se consume
y en su lugar crece una orquídea garza blanca

el mundo contempla el prodigio
del insecto en la serpentina

*

los nadadores no me temen
me señalan y sonríen
rehúyen de la gente pero
tocan mis orejas
dan golpecitos en mi frente

vamos al agua

me invitan a nadar
se rompe el viento del asombro
no sé nadar

son horas secas inmóviles
las bocas de o
abiertas

desconsuelo muerde el alma
deseo un planeta que me arrastre

una manito tira de mi nariz

ríen a gritos
me ponen boca abajo
y todos se recuestan a mi lado
brazadas
pataleo
brazadas
cuando mis ojos se cierran
ellos cantan
el aire en los pliegues del agua
este febrero roto
su ariete en la orilla

insectos desparramados
minúsculos escalones

pétalos
soñando cuerpos de luna
y la canoa
quieta en el musgo

*

el día rompe su cuerpo de fruta

la multitud respira agitada
ocupando hasta el último espacio
del delta

lo desconocido sucumbe
aplastado por el movimiento incesante

todo es obstinado ruidoso grotesco

los hombres forcejean
en el barro

cuando el juego termina
asaltan los canastos con vinos humeantes
y caen abatidos al sol
de la siesta

las mujeres conversan
aferradas a sus pequeños hijos
globo que con inusitada fuerza
intentan huir hacia el espacio

el día se desliza rápido
hasta apagar el último atardecer
donde cuerpos e intereses se agotan

el mundo se lleva sus ropas

*

una rana hoja seca de seis centímetros
descansa sobre esa rama
agua calma del río temprano

viene de padang viajando de pico en pico
de cigüeñas y garzas
arrastrada por danzas alegres de los vientos
que empujan a dioses como niños
y cumplen milagros de lluvias con música

su camuflaje es perfecto
nada se fija en esta hoja nada le importa

recorre polizona su viaje infinito

*

cuando el sol se aleja
el delta habita paisajes misteriosos

cierra el ojo la noche
y el viento apaga
lámparas tibias

los nadadores duermen al fondo del río

y cuando sueñan

una medusa de silencio
inmensa y vacilante

envuelve al agua

*

con una ciruela en la boca ese sapo
se zambulle en una pequeña ola
y el río salta y me salpica

el silencio de la siesta
es una lámpara encendida

*

el río cesa
desde el agua la noche arrastra
estrellas

ocultos en los arbustos
entre el río luminoso
los turistas dicen
que los nadadores se alimentan
de cigarras y luciérnagas

nada es cierto o todo es

surubíes y bagres
provocan relámpagos
un hermoso yacaré
cruza como estrella fugaz
y la noche gira
en el corazón del mundo

los nadadores duermen
se ven transparentes
mueve las ramas de los sauces
el ronquido sereno
que hacen sus branquias



Gustavo Sassi (Rio IV, Córdoba)

Reside en Buenos Aires. Es poeta y trabaja en la barbería Mala Testa.

Poesía
Sueño de los nadadores, Buenos Aires, Salta el Pez, 2026
Las Buenas Mañanas, 2022