Me enoja esta llanura…
Inéditos
Digo que nací
con las manos pegadas
que un bisturí
separó
la herida
no
las manos
esas que hoy
escriben
la herida
no
las manos
estas
la falta
no
de la herida.
*
Anoche tuve un sueño.
No digo soñé.
Una mirada puede alumbrar un cuerpo.
No digo alumbro.
Sé borrar con mis ojos.
Sé que no borraré.
*
Dejo que el pozo cave,
que el agua crezca.
Entro.
El suelo sigue
drenando
esta tierra
suelta,
este barro
podrido.
Dispongo de un tiempo
propio,
limitado.
Caigo de bruces
y observo,
en la pared descascarada,
mis uñas rotas,
mis dedos ensangrentados.
Grabo las huellas en mi memoria.
Detengo
el grito
que pide incendiarlo todo.
La cura vendrá,
o no,
en este cuerpo,
entre estas llagas.
*
Conviene recordar
las reglas
de una buena mesa.
Junto al plato,
el filo
siempre
hacia adentro.
Con un cuchillo,
sirvo
el dulce partido,
la fruta mondada.
Sirve,
dice
quien manda.
Cortar,
digo
yo.
*
Hay aquí una tristeza
que condensa mis días.
La mudez de los vivos.
Intentaré
cruzar un límite.
Escenas
de la vida
cotidiana
vienen
a trastocar
la historia,
esa misma,
una y una y otra vez,
para calmar
qué.
*
Como el perfume
de un madero a la deriva
esta casa
madriguera
de hija
mayor
la incómoda
cuerda
que ata
y suelta
una palabra
de amor
que tal vez
nadie
espera.
*
La casa,
de norte a sur,
se desplaza
huérfana
de vientos favorables.
La luz
se extraña
de este a oeste.
*
Me enoja esta llanura
de cosecha ilusoria,
esta planicie
de cardo edulcorado,
este orgullo
de empresa familiar,
este agotamiento
de palabra
y futuro
escritos
en la lengua
la única
de múltiples sentidos.
*
Busco la frazada vieja,
la tiendo sobre el piso
y delimito,
bajo mi peso,
este cuerpo
roto,
………………..despojado,
………………………………………..abierto
*
Si todo estaba escrito
y solo había que aprender
este abecedario
esta sintaxis apretada
estos modos de decir
la fortuna
un por qué
invertir
en cómo abrir el cuarto
esta fantasía
de ordenar
lo cercenado
en esta imposible realidad.
*
Soy testigo de mi derrota
una muerte
y otra
que traza una huella
y otra más
que un primer día fue nacer
y al otro tropiezo
y después olvido
de sí
siempre
y ahora no
la muerte que se acerca
y la vida
la vida
esta siempre vida muerte
muerte vida
vida
vida sí
sí
otra vez
la derrota
pero no la misma.
*
La abuela viene en sueños
a reclamar su lugar
aquel que perdió
cuando mi padre
dijo no
y mi madre
sin decir
acompañó a mi padre
este hombre frágil
junto a esta mujer
que construyó la casa
donde todos nacimos
mi padre el primero
y donde crecer fue sostener
ese no
que hoy regresa
para que yo haga inventario
y diga
no
a mi padre a mi madre
sí a mí
abuela
lo que nunca entendiste
Alejandra Boero (Rafaela, 1968)
Es profesora de Lengua, Literatura y Comunicación Social; poeta y editora de Gilgamesh: poesía y poéticas. Ha colaborado con las revistas Cine y Literatura (Santiago de Chile), eXtramuros (Montevideo) y La Primera Vértebra (Lima); con el Ciclo de Poesía organizado por Escritores Rafaelinos Agrupados (ERA, 2017/2018); con el Festival de Literatura de Rafaela (2018/2019) y con encuentros del Centro de Artistas de Rafaela (2024/2025). Es parte del colectivo poético La Federala. Vive en Rafaela.
Poesía
Desarmadero, Rafaela, Unbudha ediciones, 2025
Otomana, Rafaela, Unbudha ediciones, 2025
Saudade, Rafaela, Unbudha ediciones, 2025